Texto por: Valerie Hernández 

Imagenes: Crédito en la propia imagen

Convertida en el estandarte del pesimismo o la conformidad ante las contrariedades de la vida, esta ley se ha multiplicado y adaptado a diferentes ámbitos de nuestra cotidianidad, donde por ejemplo: si tienes dos versiones del mismo archivo, siempre enviarás la incorrecta. Tu mejor idea ya tiene copyright o el típico de que te arreglas y no te encuentras a nadie, pero el día que sales como un personaje de The Walking Dead, hasta te topas a tu ex que hacía años no veías.

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Todos hemos sido victimas de esta infame ley, pero ¿sabes realmente de dónde surgió? O ¿que este mes cumple 70 años? Aquí te platicamos todos los detalles y curiosidades de esta ley que nos ha hecho decir en más de una ocasión: “¡¿Por qué a mí?!”

Origen

Aunque existen varias versiones, todo parece indicar que surgió en 1949 gracias al ingeniero aeroespacial Edward Murphy, quien realizó varios proyectos y experimentos siempre teniendo sumo cuidado y probando todas las hipótesis y revisando todas las posibilidades, porque en palabras de él mismo: “si algo puede ocurrir, ocurrirá”.

Por supuesto, esta frase después se transformó en lo que ahora conocemos. Algunos aseguran que fue durante una conferencia de prensa en la NASA, cuando un Capitán por primera vez utilizó el término ley de Murphy y la explicó a los reporteros como: “si algo puede salir mal, saldrá mal.”

¿Pesimismo sin fundamentos o memoria selectiva?

Es innegable que esta ley tiene su principal explicación en la memoria selectiva y en nuestros sesgos, que tienden hacia la negatividad y ratifican nuestras creencias.

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De todas formas, algunos principios de esta ley han sido sujetos a investigaciones y pruebas científicas que respaldan su por qué. En 1997 Robert Matthews publicó un artículo en Scientific American donde recopiló pruebas que confirmaban algunas de las leyes de Murphy.

Por ejemplo: la otra fila siempre es la más rápida. Esto se debe a que la fila más lenta es por lo general la que tiene más gente y, en consecuencia, es la fila en la que es más fácil que todos nos formemos porque así somos los humanos; y si sólo escogemos una fila y hay, otras cuatro, tenemos un 75% de probabilidad de que al menos una de las otras sea más rápida que la nuestra. Por tanto, la mayor parte de las veces habrá al menos otra fila que sea más rápida. Y lo mismo sucede con el tráfico.

Otra muy interesante es: llevar un paraguas cuando hay previsión de lluvia hace menos probable que llueva. Aunque no hay relación causal entre un hecho y otro, es muy habitual que acabemos cargando el paraguas sin necesitarlo, ¿por qué? Porque incluso las previsiones más precisas de las que disponemos actualmente no son lo suficientemente buenas como para predecir de forma fiable los eventos menos frecuentes, en este caso lluvias.

Siempre encuentras las cosas en el último sitio en el que buscaste: La razón es muy simple ya que no seguimos buscando después de encontrarlas. Por otro lado, si encontramos algo en el primer lugar donde buscamos, no se puede decir que esté perdido, por más drama que hagamos.

Y así podríamos continuar desmitificando esta ley tan particular con otros temas muy peculiares como: el pan tostado siempre cae del lado de la mantequilla o no importa cuántas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje de personas que creerá que es verdad. Pero lo único que podemos decir, es que todos hemos sido victimas de ella y que hay cosas que no tienen evidencia científica más que nuestra suerte (o falta de ella).

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