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Por: Marielle Figueroa

Intento escribir sin que se me haga un nudo en la garganta al recordarlo, es difícil creer que una persona pueda vivir tantos días con esta sensación que no deja tragar o que te hace sentir que en cualquier momento vas a estallar.

Sé que me odias, sé que nunca me vas a perdonar el hecho de que te haya dejado cuando más me necesitabas, que no te abracé cuando más triste estabas o que ahora relacionas la palabra “te maté” con “te amé”.

Supongo que nadie que haya sido infiel quiere contar su historia porque vamos, siempre somos los malos del cuento y se supone que somos felices con nuestra arrogancia. Somos quien se va, feliz, dejando atrás una nube gris que solo fue un paisaje temporal en nuestras vidas. A veces no es así.

Me gustaría decir en qué momento comenzó todo, pero la verdad es que no supe en qué momento se complicó, en qué momento fue que las mentiras me llegaron al cuello y el corazón de dos personas estaban en mis manos.

Puedo decir que si bien no sé el momento exacto, sé la frase exacta con la que todo empezó “No me vuelven a joder la vida”.

Y así fue como comencé a salir con más de una chica a la vez, para ya saben, no encariñarme con ninguna, eso y la idea de que si al final las cosas terminarán hechas mierda al menos debes pasarlo bien en el camino.

Te vi y sentí lo mismo que tú, como si el tiempo se hubiera detenido y a las pocas semanas ya estaba en tu vida y tú en la mía. Puedo decir que esos fueron muchos de los mejores días de mi vida y que te agradezco mucho que hayas sido quien levantara la comisura de mis labios para hacerme reír cuando yo no podía hacerlo por mí mismo.

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¿Justificaciones? No tengo, no puedes justificar joder la vida a alguien, el autoestima, su seguridad. Aunque puedo decir que te lo advertí y sé que eso no va a minimizar el daño que hice, pero te dije que estaba hecho mierda.

Antes de la tragedia me divertí, claro que lo hice, amaba la adrenalina de borrar mis mensajes antes de verte, de inventar que las fotos que le mandaba eran todas sobre trabajo, de decirte que iba a ver a alguien más. Me lo creías todo, ambas lo hacían.

A veces “bromeaba” diciendo que iba a ver a mi otra novia, y tú reías mientras yo sabía que era realidad, sé que las personas somos así de mierda yo lo viví y ahora te lo hice a ti…

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Y sé que hay un punto en el que sientes lástima por mí. Sé que mis palabras no tienen ya poder alguno sobre ti, que probablemente no querrás leer lo que escribo, porque el “perdóname” que suplicaste al cielo que saliera de mi boca, debió de suceder hace mucho, que ahora estás bien y con alguien más.

No te diré si me arrepiento, pero lamento dejarte la carga de responder a todos “¿Por qué terminaron?”.

 Y quiero que sepas dos cosas:

La primera es que en el mundo hay millones de personas a las que han engañado, y no tiene nada que ver con que tan bueno seas, puedes ser el mejor en el sexo o el más detallista, puedes ser la mejor novia del mundo o la mejor esposa y eso no evitará que te engañen, y la razón es muy sencilla, eso no tiene nada que ver porque la persona que es una mierda es la que engaña, a veces el único error que cometes es confiar en quien no debes o haberle dado tu vida a alguien que no supo cuidarla.

Y que el hecho de que haya estado con alguien más no quiere decir que no te quiera, solo que me importé más yo, fue más mi egoísmo y mis ganas de estar bien, de preocuparme solo por mí y mi futuro.

 Te agradezco por no desearme la muerte y hasta el final siempre haberme demostrado lo mucho que me amabas, aunque no lo mereciera, gracias por amarme tanto como para replantearte todos tus sueños junto a mí y perdón por haber cancelado nuestra cuenta de Netflix.