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 Texto y fotografía por: Samara Saavedra

La vida de un millennial es tan complicada y sencilla como lo dispongan sus dispositivos móviles y su vida social, por ello uno de los puntos álgidos de toda relación se mide por las bonitas conversaciones que se mantienen al inicio de esta. 

TOOOODOOOOS hemos portado esa cara de estúpido, chocado con las paredes, uno que otro transeúnte o de plano hemos estado al borde de ser atropellados por seguir viviendo esa bonita sensación de ver los mensajes de nuestro aquel, o aquella del momento.  

Normalmente es en esta etapa donde conocemos al personaje en cuestión y no nos cansamos de ensalzar cada una de nuestras cualidades o caemos en los clichés describiendo que nos gusta leer con una taza de café mientras vemos la lluvia resbalar por nuestra ventana.  

Ahora pensemos en… nada, nada, nada. Así rotundamente se acaban las bonitas conversaciones y el susodicho ya no da ni una palabra, ni un meme, ni un stiker 

Y uno se queda con el celular en la mano, con ansiedad pura, abriendo y cerrando Whatsapp como si fuera una falla del celular y no de nuestra personalidad seguir esperando un mensaje de alguien que seguramente ya no está interesado.  

BOOOM realidad  

Pero esperen no todo es drama, lo primero que tienen que pensar es que estamos sufriendo una PANDEMIA mundial. Tratemos de comprender que todos vivimos la contingencia de manera diferente y coincidimos en que estamos perdiendo la cordura, así que dale su espacio, tal vez se encuentre tratando de no ahogarse en la taza del baño y también plantéate si esos mensajes son una escapada mental para tu propia realidad. 

Bueno si hay demasiado drama en todo esto, pero el punto es tratar de ser lo más objetivos posible y no tomarlo personal. 

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NO PIDAN EXPLICACIONES

No hay forma más directa de dejar ver que estas obsesionado o necesitado, además de que nadie te dará una respuesta satisfactoria y seguirás buscando razones del porque este nuevo amor te sacó de la historia antes de comenzar.  Así que con pedir explicaciones no ganarás nada. 

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Cuando alguien te deja de escribir es fácil pensar que tiene otro amor, que perdió el interés, que el tema de conversación murió o que simplemente no hay conexión y muchas veces es verdad, yo sé, duele tanto como una ruptura amorosa porque en verdad somos una generación fácil de ilusionar, aunque nos guste predicar lo contrario, pero tómalo con calma esquivaste una bala. 

Lo cierto es que la mayoría hemos estado de ambos lados de la situación, y no es MALO, al menos no creo que nos lleve a que Belcebú nos castigue con las llamas del infierno, pero siempre tratemos de tener responsabilidad afectiva, porque nunca sabemos lo que en realidad sienta el otro o lo que representemos para su vida.  

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